lunes, 15 de agosto de 2011

Resistete a Reaccionar Emocionalmente Despues De Los Puntos

Esta mañana despues de entrenar en el gimnasio del club de Tenis he estado viendo algunos partidos del torneo promesas y senior que se esta jugando. Y he anotado mentalmente dos cosas que no me gustan y queria compartir contigo.
La primera, que viene relacionada con el articulo de hoy, es un chaval que debe ser categoria alevin que no paraba de animarse despues de todos y cada uno de los puntos que ganaba a su adversario y lo que menos me ha gustado despues de los que este fallaba. Tambien se quejaba cada vez que fallaba un punto. Es decir estaba ante una montaña rusa de las emociones.
La segunda anotacion mental que no me ha gustado es la soberbia, falta de humildad, suficiencia de algunos jugadores que estas primeras rondas se las ven ante oponentes mas flojos que ellos y tienen una actitud con su rival que nada tiene con lo que se entiende un comportamiento correcto en el tenis. Estos chicos vienen endiosados con sus monitores de academias de a 200€/semana. No se que clase de trabajo psicologico les hacen pero no tienen nada que ver con los TOP-PRO y ese comportamiento tan bueno.

Te dejo un articulo relacionado con el tema de animarse a uno mismo durante el partido de Allen Fox, Doctor en Psicologia. Tomate tu tiempo para leerlo, pero lo que te pido es que la proxima vez que vayas a jugar un partido lo pongas en practica y veas si te funciona.

"Tu juego tenderá a seguir tus emociones, las positivas produciendo un buen juego y las negativas, mal juego, por lo que necesitas controlarlas en vez de que ellas te controlen a ti. El punto de partida para esto (y probablemente la más útil y única idea en este libro) es el siguiente: ¡cuando un punto termina, no tengas ningún sentimiento o reacción emocional! Esto significa que tanto si has cometido el error más grande o el tiro ganador más sobresaliente, es mejor no tener reacciones emocionales sean del tipo que sean. No importa la trascendencia del punto; cuando ha terminado, independientemente del resultado, simplemente date la vuelta y empieza a caminar para atrás a tu posición sin haber tenido ninguna reacción emocional. ¡No ha pasado nada! Como ejemplo, observa la cara de Roger Federer al final de un punto. Normalmente, no podrás decir si acaba de golpear un tiro ganador o ha fallado el tiro más fácil. La mayoría de las veces no reacciona. Y lo que se ve es la falta de reacción exterior, pero igualmente importante, normalmente tampoco reacciona internamente.

¿Y qué hay sobre reaccionar positivamente después de ganar un punto? Bueno, empecemos con los contra argumentos obvios. Podrías decir, “¿y qué si he pegado un buen tiro?, ¿no lo debería celebrar o animarme con el puño en alto o algo así? ¿No encaja esto mejor con tu teoría de que al tener buenas emociones tu juego las seguirá y mejorará? Mi respuesta es que la mayoría de los jugadores en los puestos más altos del ranking no lo hacen. Date cuenta de que digo la mayoría y no todos. Por supuesto, a algunos jugadores como Lleyton Hewitt, Jimmy Connors, Rafael Nadal, John McEnroe, y Maria Sharapova les hace (o les hacía) jugar mejor animándose después de ganar puntos. Pero tampoco lo hacían después de cada punto que ganaban, aunque a menudo sí, pero sólo después de algunos puntos. Estos pocos jugadores rendían bien bajo la adrenalina y parecían, de alguna manera, ser capaces de emocionarse una y otra ve sin quedarse emocionalmente exhaustos. Pero ten en cuenta que estos jugadores son campeones con mucha más elasticidad emocional, auto control y confianza de lo que tenemos tú y yo. (Si ganas un par de Wimbledons también podrías ser capaz de hacerlo, pero hasta entonces, aconsejo no hacerlo). En cualquier caso, son excepciones entre los profesionales. La lista de los grandes profesionales que normalmente no reaccionan después de los puntos es mucho más larga: Don Budge, Ken Rosewall, Rod Laver, Roger Federer, Jack Kramer, Arthur Ashe, Bjorn Borg, Chris Evert, Steffi Graf, Stephan Edberg, Pete Sampras, etc., etc., etc.

Las razones para no reaccionar después de un punto son muchas:

1. En un partido igualado perderás más o menos los mismos puntos. Reaccionar después de los puntos significa que continuamente estarás oscilando arriba y abajo. Esto es una montaña rusa emocional extenuante y te cansará en extremo en un partido largo.

2. Cometerás errores, algunos incomprensiblemente terribles y otros en puntos duros. Si reaccionas a estos errores te asustarán y posiblemente te hagan perder confianza en tus golpes. Hay experimentos que demuestran que los recuerdos están genéticamente programados para ser acentuados cuando se acompañan de emociones fuertes, y no es beneficioso para nosotros recordar todos nuestros errores con demasiada claridad. Por lo tanto, emocionalmente, lo mejor es olvidar todos los errores. Asume que son incidentes aleatorios y olvídalos inmediatamente. La respuesta debería ser ¡no ha pasado nada! Entonces simplemente sigue adelante sin interiorizarlos.

3. Reaccionar después de los puntos te saca momentáneamente de tu equilibrio emocional. Y sólo tienes unos pocos segundos para concentrarte de nuevo antes de que el próximo punto comience. Tú mismo te metes en un agujero emocional y tú mismo tienes que salir de él rápidamente. Es mejor comenzar a prepararse para el próximo punto desde un estado emocionalmente neutro que desde un agujero.

4. Estás permitiendo a tus emociones escaparse momentáneamente a tu control, y corres el riesgo de no poder volver a tenerlas bajo control. Lo mejor en un partido de tenis es jugarlo como si fuera un día en la oficina, ocupándote de tus cosas y teniéndolas bajo control, y usando tus emociones sólo cuando las necesitas para ayudarte a tener el trabajo hecho.

5. Sobrevaloras la importancia de puntos concretos. Lo importante es tratar todos los puntos como importantes pero ninguno como demasiado importante. Esto ayuda a tener tus emociones equilibradas.

6. Si te animas y celebras los puntos que ganas, ¿qué haces con los que pierdes? (que serán muchos).

Utilizando la adrenalina: después de haber dicho todo esto, hay ocasiones, no demasiadas, en las que incluso los profesionales que no reaccionan, sí lo hacen después de conseguir un gran tiro o ganar un punto particularmente importante. Eso les hará animarse en situaciones cruciales, normalmente al final de un set o al final de un partido, y darse a sí mismos una carga de adrenalina. (También se puede hacer deliberadamente dándose uno mismo una palmada en el costado, haciéndote sentir agresivo, y diciendo algo como ¡Vamos!). Paradójicamente, este tipo de adrenalina se presenta en algunas ocasiones como más útil para contrarrestar los nervios en situaciones de presión. En tales ocasiones es natural volverse tenso y conservador. Invocar un poco de adrenalina puede algunas veces hacer que te relajes. Esencialmente, intentas convertir sensaciones de miedo en sensaciones de agresividad, el correlato fisiológico de lo que es bastante similar.

La adrenalina es una hormona segregada por la glándula suprarrenal que te hace más fuerte y más rápido, una especie de quemador auxiliar, pero funcionar de esta manera demasiado tiempo puede dejarte exhausto. La adrenalina puede acelerar tus reacciones, fortalecerte cuando te estás cansando o ayudarte a enfocarte cuando tu concentración se está perdiendo. Sin embargo, es mejor utilizarla con moderación, en las ocasiones que vaya a proporiconar el mayor beneficio, como cuando la línea de meta está a la vista y necesitas un pequeño extra para llegar. Los jugadores difieren en su respuesta a la adrenalina, por lo que necesitarás aprender de tu experiencia para saber cuán a menudo y cuándo utilizarla. Pero a pesar de lo que aprendas, la inmensa mayoría de tus puntos deberían acabar sin ninguna reacción emocional. "


Twitter: @velascotenis

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